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· San Juan de la Cruz: "La noche Oscura del Alma"

lunes, 14 de diciembre de 2009



Entre las manifestaciones poéticas del Siglo de Oro Español, ninguna resulta tan singular como la obra del fraile descalzo universalmente conocido con el nombre de San Juan de la Cruz, que ha despertado el asombro la admiración de poetas tales como Menéndez Pelayo que dice que estamos ante una poesía “angélica, celestial y divina, que ya no parece de este mundo, ni es posible medirla con criterios literarios […]. Son las Canciones espirituales de San Juan de la Cruz […]. Confieso que me infunden religioso terror al tocarlas. Por allí ha pasado el espíritu de Dios, hermoseándolo y santificándolo todo […]. Juzgar tales arrobamientos, no ya con un criterio retórico y mezquino de los rebuscadores de ápices, sino con la admiración respetuosa con que juzgamos una oda de Píndaro, parece irreverencia y profanación." (Estudios de Crítica literaria).
Dámaso Alonso se siente muy cerca de este miedo elocuente: “Es el mismo espanto que yo -con mucho más motivo- había sentido siempre…No eran sólo las palabras de Menéndez Pelayo lo que producía mi inicial terror, sino un conocimiento elemental de los problemas que entraña su poesía. Hoy puedo afirmar rotundamente que son los más dificultosos de la literatura española" [La poesía de San Juan de la Cruz (desde esta ladera)].
Otros muchos grandes Paul Válery, Azorín, Jorge Gillén… han reconocido asombro ante su obra inclasificable y completamente nueva.
José Coll y Vehí aconseja leer a San Juan “con el corazón más que con los ojos” y Julio Cejador dice que su poesía “no parece cosa de hombres, sino de bienaventurados”.
(Fuente: Edición Obra Completa de San Juan de la Cruz por Luce López-Baralt y Eulogio Pacheco -Alianza editorial).


Hoy, aprovechando que es el día del Santo, traemos su CANCIÓN DEL ALMA de la “Noche Oscura”:

Canciones del alma que se goza de haber llegado al
alto estado de la perfección, que es la unión con Dios,
por el camino de la negación espiritual.
+   +   +   +   +   +   +   +   +   +

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada. 5


A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada. 10


En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía. 15


Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía. 20


¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada! 25


En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba. 30


El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía. 35


Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado. 40
···········································+······································
En la ilustración musical traemos como contraste, el proyecto musical de Danger Mouse y  Mark Linkous, en el que también estaba metido por medio David Lynch, que aúna a un ramillete de gente interesante del pop y que hacen una interpretación particular de este tema de San Juan.

*Gracias A Miguel Ángel por haberme ayudado a completar la reseña.


· Viceversos

miércoles, 28 de octubre de 2009



          Soy como el silencio en un grito
          Como la nieve en una sombra
          Como el agua en un papel
          Como el aire en una pompa

          Como la flor en su rocío
          Como el coral sobre sus aguas
          Como el espejo en su reflejo
          Como el pedestal sobre su estatua

          Como en la seda un gusano
          Como en el oído un silbido
          Como en la tela un ojal
          Como en el corazón un latido

          Como que soy la reina del recuerdo
          Como que estoy pendiendo de un hilo
          Como que sé de qué pie cojeo
          Como que mando mi tiempo al retiro

Flores de mar

domingo, 27 de septiembre de 2009




Dame flores, niño, para echarlas a la mar, que su olor se mezcle con la sal.

Tus pequeños dedos, niño, impregnados quedarán con su esencia, que te hace con ellas saltar.

Son poquitos años en tu infantil caminar, y por cada paso que das tu flor preferida encontrarás.

Por eso, niño, vete a la playa a pasear, que una conchita y una flor encontrarás en la orillita más cercana al mar.

En un abanico se convertirán fundidas la concha, la flor y la sal, dándote con gusto fresco y suave aroma de bajamar.